Cortijo el Chamorro data de 1847, si bien sus orígenes se remontan a la antigüedad. Yacimientos catalogados atestiguan la presencia en sus tierras de asentamientos pertenecientes al período tartésico-turdetano. Posteriormente, en tiempos de la República romana y con el consiguiente desarrollo de las técnicas agrarias, la zona que ocupa actualmente la finca pudo haber sido el escenario de una pequeña villa romana dedicada al cultivo del olivo. Como en otros cortijos de la comarca, aún se pueden identificar elementos comunes a la estructura de una villa romana, que han perdurado hasta hoy día: edificación en torno a un patio, ubicación junto a cursos de agua, cercanía a las vías y cañadas de la comarca, etc.

En la construcción del cortijo se siguieron los cánones de la época en lo que a este tipo de edificaciones se refiere: una hacienda de olivar propia del Valle del Guadalquivir donde se unificaban las labores propias del cultivo del olivo con la producción de aceite. Así, las edificaciones del cortijo se sitúan en torno a un patio de labor central de planta rectangular al que se accede a través de la esbelta portada. Alrededor del patio se sitúan la vivienda del casero, la gañanía - que servía de estancia y abrigo a los trabajadores - y otros espacios agrícolas tales como el granero, las cuadras, la herrería - actual guadarnés - o el dominus. En época más reciente, el cortijo albergó un lagar, donde se obtenía el mosto procedente de las viñas de la propia finca. Actualmente conserva una pequeña bodega donde se pueden degustar distintos tipos de vinos elaborados en la misma.
Cortijo El Chamorro se sitúa justo en el centro de la finca que le da su nombre. Ésta tiene una extensión de 250 hectáreas ocupadas casi en su totalidad por una plantación de olivar, de las variedades manzanillo y gordal, así como por cítricos y viñas, todos ellos rodeando el cortijo. La finca posee una excelente ubicación geográfica, entre Sevilla y Utrera, y se encuentra a tan sólo 20 minutos de la capital. Se alza además sobre una extensa colina que proporciona unas impresionantes vistas desde las torres del cortijo de todas las fincas y haciendas colindantes, así como un agradable clima, más fresco que el de la ciudad. Completando este incomparable marco, una suave pendiente desciende desde la portada trasera hasta un embalse de agua dulce que sirve de obligada parada a patos salvajes, garzas, cigüeñas y otras aves migratorias.
Cortijo El Chamorro cuenta con las instalaciones necesarias para la organización de cualquier tipo de evento social, desde bodas y otras celebraciones familiares a reuniones y comidas de empresa, cócteles, presentaciones o congresos. Sus salones, jardines y su gran patio central son idóneos para la celebración de cenas o almuerzos acompañados de cualquier tipo de espectáculos, ya sean ecuestres, flamencos, etc. A esto hay que añadir la cercanía a Sevilla, el fácil acceso y sus amplios aparcamientos.

Patio de Labor: De estilo tipicamente andaluz y con capacidad para más de 500 personas, es un patio de grandes dimensiones en entorno al cual se sitúan todas las eficaciones del cortijo, y donde se pueden realizar todo tipo de espectáculos (ecuestres, musicales, etc.) y eventos (presentaciones, exposiciones, ceremonias civiles, etc.), así como disfrutar de un agradable aperitivo al aire libre con todo el sabor de lo antiguo, con el sonido ambiente natural que proporciona el agua que emana del pozo. Ideal para cenas de verano.

Salones Gañanía y Granero: Con capacidad para 400 personas, estas antiguas edificaciones propias de la época se caracterizan por sus conservados y espectaculares techos de madera con cerchas. Están totalmente acondicionados para almuerzos o cenas y celebraciones, reuniones, conferencias, seminarios, etc...

Salón La Jarana: De 300 metros cuadrados, está destinado, tal y como su nombre indica, a las "fiestas o diversiones muy animadas y ruidosas", tras el almuerzo o cena. Dispone de dos ambientes separados por un techo de cristal bajo el cual se puede observar la torre mirador y el cielo estrellado en las noches claras.

Bodega: Pequeña estancia donde disfrutar de los olores a vino dulce y solera en barricas de roble. Ideal para pequeñas reuniones de hasta 50 personas.

Jardines: Como complemento al patio y salones, y con una extensión de 2.500 metros cuadrados, una extensa alfombra de césped junto a la piscina y frente a la portada hace de ellos un bonito escenario para la recepción de celebraciones o eventos de todo tipo, así como cenas al aire libre. Constituyen un marco incomparable para la realización de ceremonias civiles.